Entrevista a Javier Joven
Zaragoza, 1976. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia y por la Accademia di Belle Arti di Venezia, Italia. Primer Premio Nacional Ibercaja de Pintura Joven en 2011. Para conocer la obra de este reconocido pintor os recomendamos visitar su web.
¿Es posible dedicarse únicamente a la pintura?
Lo que me es imposible es pensar en otra cosa. Lo cierto es que me dedico sólo a ella: ¡incluso tengo que trabajar para mantenerla! Ahora bien, si lo que me preguntas es si la pintura me proporciona un único sustento, la respuesta es: rotundamente no.
Has expuesto varias veces en la Galería Pepe Rebollo. ¿Qué te pareció el cierre de la sala?
Me pareció que Zaragoza perdía una buena galería, como tantas otras iniciativas que son precipitadas en el “limbo negro” de esta ciudad. No me sorprendió.
Eres un pintor figurativo, pero…¿Te atreves con el arte algo más abstracto?
Lo cierto es que evolucioné de un “fundamentalismo figurativo” -fruto de mi “visceralidad” estudiantil- a una asunción total de la pintura, sin importarme su grado de iconicidad. Eso no significa que la abstracción haya dejado de darme cierto respeto, me parece dificilísima. No obstante, en mi última exposición la mayoría de los cuadros eran dípticos, donde una pieza era figurativa y otra abstracta. Ahora entiendo que ninguna pintura puede ser “ingenua” y evadir la historia que le precede (incluida la “muerte de la pintura”). Sea figurativa o no, requiere de un alto grado de conceptualismo. Te confieso que soy “fan” de un pintor que se pasa de un extremo a otro sin el más mínimo complejo: Gerard Richter.
Un pintor…
Johannes Vermeer Van Delft
Un dibujante…
Egon Schiele
Un escritor…
Søren Kierkegaard
¿Qué supuso para ti ganar el Premio Ibercaja de Pintura Joven?
Pues, sobretodo, una alegría enorme por el reconocimiento a una labor ininterrumpida de unos 15 años presentándome a concursos con muy diversa suerte… para mí fue un espaldarazo de ánimo en momentos difíciles (¿acaso existen otros?) para la pintura. Por lo demás, el premio es todo un aporte económico. Pero el dinero “vuela” rápido; la satisfacción permanece. Ahora bien, aparentemente, el premio tampoco me ha abierto ninguna otra nueva puerta hacia la profesionalización de mi actividad. Con respecto a este “no ocurrir nada”, siempre intento seguir una máxima de Confucio; “¿No es rasgo de un caballero no incomodarse cuando se ignoran sus méritos?”. Lo importante de un éxito es olvidarlo al día siguiente y pintar como si nada hubiera pasado. Pintar.
Háblanos de “Encajados” y de “La Franja Roja”
Se trata de dos iniciativas autogestionadas, surgidas de la ilusión y el tesón de unos/as cuantos/as amigos/as a los/las que nos importa la creación, sin más. Cuando las iniciativas desde instituciones públicas y privadas brillan por su ausencia, la creatividad nunca se amedrenta. En “la FranjaRoja” nos juntamos en el taller de Miguel Ángel Gil y surgió una propuesta que articulaba un conjunto de subjetividades a través del color rojo y las dimensiones de las piezas. “Encajados” también se instaló en otro taller (el de Sergio Domínguez) y aglutinó a artistas de Teruel y de Zaragoza. Ambas exposiciones fueron una interesante miscelánea de gente, técnicas, soportes… y claro, contaron con jugosas inauguraciones. Podéis ver toda la información en sus blogs.
¿Cuál es tu próximo proyecto?
Sigo absorto en la pintura, aunque cada vez más trabajo a partir de vídeos y fotografías. Mi próximo proyecto está todavía en su fase de “cocción” y no puedo adelantar sus claves, porque además suelo transformar mucho mis propósitos a lo largo del proceso. Normalmente el resultado final tiene poco que ver con mi proyecto inicial; es como si la obra tuviera vida propia y yo estuviera un poco a merced de sus caprichos.
¿Cómo valoras tu paso por la docencia, y sobre todo por la Facultad de BBAA de Teruel?
Pues como algo maravilloso: un privilegio, una suerte. Tengo la mejor asignatura de Secundaria, la que trabaja el hemisferio olvidado del cerebro, la que puede acercarse más a lo espiritual. Y en Teruel viví mi mejor experiencia; además de ello la gente estaba deseosa de aprender… ¿qué más se puede pedir? Yo llegué a Teruel con mucha energía y les hice trabajar duro, pero siempre desde sí mismos/as, y la gente realmente descubrió sus posibilidades. En realidad, dar clase de pintura me implica enormemente; no es para mí otra disciplina, se trata de mi propio compromiso vital. Sin embargo, si para mí –como para otros/as muchos/as- la actividad docente como profesor asociado es algo sagrado (y como tal la desempeñé), nuestra Universidad está en las antípodas de considerarla como tal… Pero eso pertenece también al “limbo negro”.
Tus últimos trabajos son collages digitales…háblanos de ellos.
A menudo parto de imágenes digitales para elaborar mis cuadros, así que estoy muy familiarizado con esa técnica. A veces los miro y me parecen obras que, desde su propio lenguaje, expresan todo lo que quiero transmitir. Y lo que es un proceso pasa a ser un resultado. En estas últimas imágenes me he inspirado en la estética de los fotógrafos pictorialistas (aunque mis resultados no tengan nada que ver).
¿Trabajas por series, encargos, como te va surgiendo o qué método sigues?
Lo único que hasta ahora ha marcado mi proceso creativo es mi cotidianeidad. Sencillamente, pinto lo que me sucede, unas veces de manera literal, otras simbólica. Podría decirse que, como los fenomenólogos, me interesan “las cosas mismas”, y me gusta que mi subjetividad sea el filtro. En realidad, también intento siempre avanzar más allá de mí y evitar un discurso excesivamente egocéntrico. No siempre lo consigo. Creo que mis mejores trabajos son aquellos que, partiendo de mi experiencia, han trascendido lo particular. Mi proceso creativo es bastante aleatorio. Sobre todo procuro, en cada nuevo proyecto, llevar la contraria de algún modo al anterior.
Por último nuestra pregunta fetiche ¿Qué pregunta te gustaría que te hicieran?
¿Cómo se pinta el silencio?











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